Una de esas sinfonías que se quedan con uno por mucho tiempo y que de vez en cuando al volver a escucharlas no pierde un ápice de su frescura y de su impresionante versatilidad, como en este impresionante concierto que dió Mike Oldfield en Londres, con una orquesta de lo más variopinto que funcionando con semejante sincronía consigue ese resultado que pone los pelos de punta, considero un tema que es una delicia desempolvar de vez en cuando para vibrar.











