Con el pasar de los días surgen preguntas y cuestionamientos de diversa índole, en múltiples direcciones, es como esa brisa que traslada de un lado a otro las frágiles hojas que encuentra a su paso, transportando en ese viaje la belleza de ese momento, los contenidos de toda esa materia más o menos vívida. Estas palabras así de repente pueden parecer abstractas o que tienen poco que decir, pero en el fondo es algo común, tal vez en algún momento tenemos un breve vislumbre que hay una chispa, cuanto menos bastante similar para todo lo que ES, para todo lo creado, detrás de todas esas máscaras, disfraces e imposturas subyace algo común.
Siento o intuyo que a cada momento que pasa, la comprensión del paradigma dentro del cuál estamos inmersos ó el que estamos abandonando, se vuelve más difusa o incluso más difícil de comprender algo, como si extrañaramos algo que sentíamos nos pertenecía y una parte de nosotros se pregunta qué es lo que se nos va, qué es lo que nos abandona, otra parte se pregunta e incluso nos reta a qué seamos Nosotros Mismos los que nos abandonemos a “algo”, que seamos Nosotros los que nos lancemos de cabeza, sin red, intuyo que está latente en nosotros ese deseo de “conocer” lo desconocido, digo conocer en el sentido de explorar, experimentar, dar rienda suelta, parece que en ese atrevimiento hacia lo desconocido está esa semilla de la oportunidad, ese recuerdo ancestral de libertad, una parte muy nuestra, un conducto de salida y entrada.
Le considero una parte no condicionada, es la parte que permanece, capaz de transitar entre diferentes niveles, si consideramos nuestro ser o nuestros diferentes cuerpos y vemos la posibilidad de transitar el recorrido como un circuito en niveles, podríamos ver que ese “dejarse llevar” hacia lo desconocido, es como una especie de vehículo que hace posible parte del viaje, parte de la ruta itinerante. Lo que confunde a veces es el hecho de que esta parte no es estática, se mueve en flujos de tiempo; si pretendemos agarrarla y que se quede ahí para que la “utilicemos” cuando nos apetezca, sinceramente vamos confundidos, sería como pretender arrebatar la naturaleza salvaje de un león, es algo inherente a ese ser, cuando queremos que sea lo contrario de lo que realmente ES estamos yendo en contra de su naturaleza, el actuar en contra de ese diseño superior denota ignorancia y mezquindad, por eso no puede llegar a haber un entendimiento real entre niveles de diferente vibración . A partir de ahí entendemos la dificultad de buscar la comprensión a través de la clasificación, a través de querer etiquetarlo todo, ponerle nombres, al ser humano le gusta hacer eso para sentirse protegido y a salvo, de esa manera puede cuantificarlo todo y sentir que todo está en su sitio y que nada hay que no entre dentro de ese formulario que se ha establecido para vivir, algo que no entre dentro de éso supondría una seria amenaza, ahí el pequeño ser va sintiendo de cerca la congoja, comienza a interpretar que hay algo que le supera, el error es que cree que ese algo actúa dentro de su paradigma, piensa que si él mismo compite por ser más que su semejante y si es necesario no lo respeta, ese “otro” va a hacer lo mismo, con la misma intención, con el mismo nivel de comprensión; lo que no está teniendo en cuenta es que depende de en que nivel se actúe se encuentra en un paradigma u otro, no se puede tratar de abarcar lo infinito, lo indecible, a través de una mera comprensión que apunta a lo superficial, lo dinámico no se mueve a través de las pautas de lo estático, por mucho que pretendamos que así sea, son órdenes opuestos, operan en distinta frecuencia, de ahí que choquemos múltiples veces intentando realizar alguna acción y veamos que es francamente complejo llegar a un punto de acuerdo, a un diálogo centrado, por así llamarlo.
Cómo pretender hacer comprender al necio aquello que no está en su esfera de comprensión, al decir esto no me erijo en tono superior, (la necedad está en todos en mayor o menor medida), tal vez tengamos que cambiar ahí la palabra comprensión por intención, pues si partimos de la intención tendamos un sendero hacia la comprensión, por lo tanto si no hay ninguna intención de concretización o materialización de algo no es posible que ello sea, pretender lo contrario nos situaría como necios, la mezquindad y el orgullo estaría moviendo nuestros actos, nos podría ayudar en ese momento preguntarnos cuál es el motor que mueve nuestras acciones, si no estaremos inmersos en capas más profundas de ese sueño profundo en el que todos transitamos, en el que danzamos día a día, en el que con cierta atención tenemos más vislumbres de que es sueño, por lo tanto si es un sueño ha de haber un soñador y si vamos más allá si constatamos que hay un soñador, no sería descabellado pensar que alguien observa al que sueña y como dice el texto: “Los sueños sueños son”.
El coraje es fundamental para adentrarse en lo desconocido, a veces confundimos y enseguida llamamos valiente a alguien, muchas veces lo más valeroso, el acto de mayor coraje que se puede llevar a cabo es reconocer que se tiene miedo, es reconocer que hay algo en nosotros que teme, que se ve en la cuerda floja, algo que se estremece, que tiembla, algo que teme por su existencia, algo profundamente arraigado en el fondo de nosotros, si lo arrancáramos de cuajo nos dolería debido a lo pegado que está a nuestra piel, si no comprendes el porqué de ese dolor, para mi la respuesta es que le hemos echado demasiada tierra encima, tanta que los materiales se han compactado hasta parecer que toda la masa es una sola, pero por dentro las raíces de cada compuesto se llegan a diferenciar, LO QUE OCURRE QUE HAY QUE CAVAR MUY HONDO Y ESO INEVITABLEMENTE PRODUCE DOLOR Y EXASPERACIÓN.
Me gusta:
Sé el primero en decir que te gusta esta post.